Ranking de Gobernadores | Octubre 2026

La medición de Encuestas México correspondiente a octubre de 2026 muestra un mapa estatal con contrastes importantes. La aprobación promedio de los 32 gobernadores se ubicó en 50.2%, pero detrás de este dato existe una distribución amplia: entre el registro más alto y el más bajo hay una diferencia de 34.8 puntos porcentuales.
El valor medio nacional divide la fotografía en dos bloques: 20 administraciones se encuentran por encima del 50.2%, mientras que 12 se localizaron por debajo de ese nivel. Además, 11 mandatarios sobrepasan el 55% de aprobación, lo que pone de manifiesto que el respaldo ciudadano no está concentrado únicamente en el primer lugar, sino que existe un grupo relativamente amplio de gobiernos con calificaciones superiores a ese umbral.
MANOLO JIMÉNEZ CONTINÚA ENCABEZANDO EL RANKING
En la cima del ranking, se mantuvo el priista Manolo Jiménez, en Coahuila, quien reunió el 65.9% de aprobación, seguido por los panistas María Teresa Jiménez, en Aguascalientes, con 59.4% (escala 2 posiciones), y Mauricio Kuri, en Querétaro, con 59.1% (cae un escaño).
El primer lugar ostenta una ventaja considerable: Manolo Jiménez se despega en 6.5 y 6.8 puntos del segundo y tercer puesto, respectivamente. Además, conserva el liderazgo respecto al sondeo de septiembre y en términos porcentuales exhibe un crecimiento de 1.4 puntos.
El bloque alto también presenta una característica política relevante: los cuatro líderes de Acción Nacional aparecen dentro de los primeros nueve lugares, mientras que los dos mandatarios de Movimiento Ciudadano se insertan dentro del top 8. Esto refleja una incidencia particularmente sólida de ambas fuerzas en la parte superior de la medición.
En contraste, MORENA, pese a gobernar la mayoría de las entidades, coloca solo a dos titulares del Ejecutivo por encima del 55%: Alejandro Armenta y Clara Brugada. El dirigente de Puebla ocupa el quinto peldaño con una tasa del 58.0%, mientras la Jefa de Gobierno de la CDMX se ubica en el séptimo con 57.2%.

LA ZONA MEDIA CONCENTRA LA COMPETENCIA
La zona media del ranking aglutina buena parte de la disputa entre los gobiernos estatales. Entre los lugares 8 y 20, los niveles de aprobación van de 55.9% a 50.7%, un intervalo de apenas 5.2 puntos porcentuales. En este rango, movimientos pequeños pueden traducirse en cambios considerables en la clasificación.
El comparativo entre septiembre y octubre confirma que esta franja es también una de las de mayor reacomodo político. Un caso especialmente visible es el de Jesús Pablo Lemus, que transitó del 12º al 6º lugar, al elevar su valoración de 55.3% a 57.5%. En sentido contrario, Delfina Gómez descendió del 10º al 18º, al retroceder de 55.6% a 51.9%, una caída de 3.7 puntos que la desplazó ocho posiciones.
Asimismo, destaca el comportamiento de María Eugenia Campos, quien pasó del 15º al 9º, al transitar de 54.0% a 55.8%. Evelyn Salgado avanzó del 16º al 12º, mientras que Alfonso Durazo descendió del 11º al 16º.
El caso de Joaquín Díaz Mena (Yucatán) resulta todavía más significativo: adelantó del 21º al 13º, un incremento de 6.6 puntos porcentuales que lo introdujo al grupo de gobiernos por encima de la métrica nacional.
Estos movimientos confirman que la zona media no es estática. En un espacio relativamente estrecho de aprobación, algunos gobiernos están ganando terreno mientras otros pierden validez, modificando de manera importante el equilibrio de la tabla.
La comparación con el mes anterior revela, además, una inclinación ligeramente mayor hacia la pérdida de posicionamiento: 14 gobernadores descendieron, 11 avanzaron y 7 mantuvieron su lugar. Sin embargo, este dato debe leerse con cuidado: perder posiciones no significa necesariamente perder aprobación. Esteban Villegas (Durango), por ejemplo, pasó del 18º al 19º, pero su respaldo aumentó de 50.2% a 50.9%; algo similar ocurrió con Salomón Jara de Oaxaca.
En contraste, hay casos donde la pérdida sí está acompañada por un deterioro en la evaluación. Delfina Gómez, Alfonso Durazo y Óscar Ramírez redujeron su percepción y, al mismo tiempo, retrocedieron en la clasificación.
En conjunto, el reacomodo en la mitad de la tabla retrata una competencia más cerrada entre gobiernos estatales, donde los cambios en la opinión pública pueden alterar sustancialmente el ordenamiento relativo de cada mandatario. Más que una fotografía estática, el comparativo de octubre deja ver ganadores y perdedores de terreno dentro de un espacio político donde las distancias son todavía reducidas.


EL FONDO SE MANTIENE ESTABLE
En el fondo del listado, se encuentran Graciela Domínguez, en Sinaloa, con 31.1%; David Monreal, en Zacatecas, con 32.0%; y Layda Sansores, en Campeche, con 35.6%. Los tres funcionarios morenistas mantuvieron sus puestos respecto a la edición previa y, además, registraron caídas en sus niveles de aprobación de 0.6, 0.1 y 3.8 puntos, respectivamente, lo que hace visible un deterioro en la estimación de su desempeño.
El componente partidista nuevamente es evidente en este segmento: los ocho últimos lugares del listado están ocupados por representantes de MORENA. De hecho, los últimos diez peldaños, del 23 al 32, corresponden a servidores de esta fuerza política, lo que indica que, aunque el partido guinda gestiona 23 de las 32 gubernaturas, también concentra los registros más bajos. Este comportamiento contrasta con la diversidad partidista de la parte alta y expone una marcada heterogeneidad en la evaluación de los gobiernos morenistas.
La distancia entre la cima y el fondo alcanza 34.8 puntos porcentuales, una amplitud que confirma que el promedio oculta diferencias entre los gobiernos estatales y que, en los extremos, existen realidades políticas y niveles de soporte poblacional considerablemente distintos.

LA DISTRIBUCIÓN PARTIDISTA MARCA DIFERENCIAS
Uno de los hallazgos más notable del estudio aparece al agrupar los resultados por partido. El PRI se afianza con una media de 58.4%, seguido muy de cerca por el PAN, con 58.2%. Después aparecen MC, con 56.7%; el PVEM, con 55.7%; y MORENA, con 47.4%.
La lectura requiere una precisión estadística: no se trata de promedios partidistas derivados de una muestra de ciudadanos por partido, sino del promedio simple de los porcentajes de aprobación de los gobernadores de cada fuerza. Además, el número de casos es muy diferente: MORENA lleva las riendas en 23 estados; el PAN rige en 4; PRI y MC tienen presencia en 2 entidades cada uno, mientras que el PVEM conserva un único bastión.
Bajo esta consideración, los resultados permiten observar que todos los partidos distintos de MORENA presentan una magnitud media superior al referente de 50.2%. El partido guinda, en cambio, se encuentra 2.9 puntos por debajo del promedio nacional, aunque su amplitud territorial hace que esta cifra esconda realidades estatales muy variadas.

MORENA, EL MAYOR CONTRASTE INTERNO
Precisamente por su amplitud, MORENA es el que presenta la dispersión más acentuada. Entre sus 23 referentes existe un margen de 26.9 puntos entre el porcentaje más alto y el más bajo: Alejandro Armenta alcanza 58.0% en Puebla, en tanto, Graciela Domínguez reúne 31.1% en Sinaloa.
La distancia es especialmente marcada porque se trata de administraciones pertenecientes a la misma fuerza política y diagnosticadas bajo la misma metodología. La valoración de la población no se comporta de manera uniforme al interior de una misma fuerza política, y las condiciones locales tienen un peso considerable en la lectura de cada administración.
PAN: EL BLOQUE MÁS COMPACTO
Los cuatro gobernadores del PAN promedian 58.3%, con una separación acotada de 3.6 puntos porcentuales entre María Teresa, en Aguascalientes, con 59.4%, y María Eugenia Campos, en Chihuahua, con 55.8%.
Esta última se apodera del noveno lugar e implica el registro más bajo entre los mandatarios albiazules. Aun así, los cuatro gobiernos estatales bajo esta sigla se mantienen por encima de la media para el país.
El PAN exhibe uno de los comportamientos más consistentes del ejercicio: no solo coloca a cuatro representantes en el primer bloque, sino que ninguno cae por debajo del valor de referencia nacional.
PRI: PRIMER LUGAR, PERO CON UNA AMPLIA BRECHA
En el PRI, en cambio, el promedio es ligeramente superior, 58.4%, pero con una distancia mucho más amplia entre sus dos casos: Manolo Jiménez exhibe 65.9%, mientras Esteban Villegas ocupa el decimonoveno escaño, con 50.9%, lo que supone una brecha de 15 puntos.
La distancia entre ambos gobiernos expresa dos contextos estatales distintos. La ENVIPE de septiembre de 2026 del INEGI ubicó a Coahuila como la entidad con el menor nivel de percepción de inseguridad del país, con 27.8%, muy por debajo del 74.0% nacional. En contraste, Durango registra 55.9%, prácticamente el doble del nivel observado en Coahuila.
El desfase de 28.1 puntos entre ambas entidades ofrece un contexto relevante para interpretar los resultados del levantamiento. Si bien la seguridad no constituye la única variable que incide en el juicio de un gobierno, sí constituye uno de los factores de mayor peso para la población y un componente central de la agenda pública estatal.

MC DESTACA POR SU EQUILIBRIO
Movimiento Ciudadano muestra una media de 56.7%, con una variación de apenas 1.6 puntos entre sus dos referentes: Jesús Pablo Lemus, con 57.5%, y Samuel García, con 55.9%.
Además, ambos mandatarios se encuentran dentro de los primeros ocho lugares del ranking, lo que pone a MC como una de las fuerzas con mayor participación relativa en la franja alta de la clasificación, pese a contar únicamente con dos gubernaturas.
No obstante, la principal disimilitud se observa al analizar la evolución en términos porcentuales, mientras Lemus se fortaleció en 2.1 puntos, Samuel se desplomó en un punto, pero la caída de otros líderes le permitió escalar del noveno al octavo escalón entre encuestas.
HALLAZGOS DE OCTUBRE
En conjunto, el ejercicio hace visibles tres grandes patrones:
1. Consolidación de un grupo de gobiernos con niveles elevados de aprobación, encabezado por Coahuila y seguido por cuatro administraciones panistas y dos de MC dentro del top 8.
2. Fuerte heterogeneidad dentro de MORENA, que concentra 23 gubernaturas y, al mismo tiempo, inserta al mandatario mejor calificado de su partido en el top 5, pero también ostenta los diez últimos lugares de la clasificación. La magnitud de esta dispersión impide hablar de una evaluación uniforme de las administraciones morenistas.
3. Estrechez de la zona media, donde pequeñas modificaciones pueden alterar las posiciones sin representar necesariamente cambios sustanciales en la percepción ciudadana.
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